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La última Fracción

El 11 de diciembre de 2018, el joven autor Tristán Radić veía cómo un proyecto que comenzó en su adolescencia culminaban en el lanzamiento de su primer libro, una ambiciosa y cautivante historia de fantasía épica escrita en 416 páginas. A un año de ese hito, Tristán nos comparte una reflexión sobre la historia detrás de su libro.

La última Fracción, un juego del todo y sus partes

La última Fracción nace de una intersección de delirios de adolescencia. Un mundo que se formateaba según gustos, lecturas, pensamientos y sueños. Es un texto bien estructurado nacido desde el caos de la imaginación. Es un libro escrito acorde a una intuición forzada. Una intuición desarrollada a través de distintos relatos y distintos razonamientos matemáticos.

Siempre tuve facilidades para las matemáticas. Tengo un cerebro afín a ellas, en las que me apoyo de forma insospechada a la hora de escribir. La estructura del libro nació junto a un juego matemático e infantil, el juego del todo y sus partes.

El prólogo del libro habla de cómo Dóhernaz, criatura terrible y poderosa, es sellado y su cuerpo es fragmentado en treinta y seis partes que van desapareciendo en forma de haces de luz. A lo largo de los siglos, el poder de estás distintas partes del cuerpo vuelven a nacer albergándose en distintas criaturas que serán denominadas “Fracciones”. Sólo una de ellas, Cerebro, el principal antagonista de la historia, recuerda alguna vez haber sido Dóhernaz y quiere volver a apoderarse de todo el poder que poseía.

Lanzamiento La última Fracción 3

Las Fracciones, al verse a ellas mismas, no saben bien si verse como un todo o una parte. Cada una de ellas ha desarrollado una individualidad, se ha instituido como ser único, sin embargo, parte de su identidad es literalmente ajena. Es más, la relevancia de algunos personajes en la historia es ser parte de ese otro y, sin embargo, el lector los querrá en su condición individual.

Lanzamiento La última Fracción 1

De diversas formas, el juego del todo y sus partes se materializa en esta historia de fantasía, pero tampoco se puede entender como el motivo intencional del libro. No fue una decreto cerebral que ordenaba “convierte este juego en una historia”, sino que de manera autónoma la historia fue moldeándose, y me dediqué durante cinco años a traspasarla al papel.

Tristán Radić, autor de La última Fracción.